Ejercicios de respiración para controlar los síntomas de ansiedad y depresión

 

Un control adecuado de nuestra respiración aporta al organismo suficiente oxígeno para nuestro cerebro. Esto permite grandes beneficios para nuestra salud, eliminamos toxinas, mejora nuestro rendimiento y favorece la relajación.


Respiración abdominal o diafragmática

Este tipo de respiración ayuda a fortalecer el diafragma, disminuir la tasa de respiración, disminuir la demanda de oxígeno y utilizamos menos energía para respirar.

 

Para realizar este ejercicio túmbate boca arriba, pon una mano en la parte superior del pecho y la otra en tu abdomen, de esta forma sentirás los movimientos del diafragma cuando respires.

 

Inspira lenta y profundamente, la mano en tu pecho debe permanecer tan quieta como sea posible y la de tu abdomen debe subir a la vez que aspiras.

Retén la respiración contando hasta tres, luego expira teniendo en cuenta que la mano de tu pecho debe permanecer quieta y la de tu abdomen debe bajar a la vez que expiras.

 

Practica este ejercicio 10 minutos tres veces al día, aumenta gradualmente los minutos y la cantidad de veces según lo necesites.

 

 

Respiración costal o torácica

Nuesta atención debe centrarse en el tórax y en las costillas. Como en el ejercicio anterior, coloca una mano en la parte superior del pecho y otra en el abdomen.

 

Inspira lenta y profundamente, la mano de tu pecho debe subir a la vez que aspiras y la de tu abdomen debe permanecer quieta. Debes apreciar como tu caja torácia se llena y se vacía y como tu abdomen permanece quieto mientras tanto.

 

Practica este ejercicio 10 minutos tres veces al día, aumenta gradualmente los minutos y la cantidad de veces según lo necesites.

 

 

Respiración clavicular

Ahora nuestra atención se centra en la parte superior de los pulmones y en las clavículas en especial.

Coloca una mano en tu pecho y otra en tu abdomen. Inspira lenta y profundamente, debes notar que tu abdomen y tu pecho permanecen quietos mientras que la parte superior del tórax y las claviculas se llenan de aire. Igualmente cuando expires, tu pecho y abdomen permanecerán quietos.

 

Este tipo de respiración es pobre debido al poco oxígeno que ingerimos. Generalmente, en las personas con ansiedad,  predomina solo este tipo de respiración.

 

 

Respiración completa

Es la unión de los tres tipos de respiración que hemos citado anteriormente.

 

Inspira lenta y profundamente por la nariz. Siente como tu abdomen, caja torácia y claviculas se llenan de aire, lenta y relajadamente. Mantén el aire durante tres segundos y expira (es recomendable que el tiempo en la espiración sea el doble que en la inspiración).

 

Es muy importante que practiques este ejercicio al menos media hora al día. Al principio puedes presentar mareo o vértigo, no te preocupes, desaparecerá al poco tiempo.

 

Este ejercicio de respiración presenta una cantidad enorme de beneficios para nuestro cuerpo tales como:

 

 Mejora el funcionamiento de todos nuestros órganos internos.

 

• Mejora y disminuye el estrés y los síntomas de depresión.

 

 Disminuye el cansancio y la fatiga.

 

 Aumenta la capacidad pulmonar.

 

 Es un ejercicio que presenta grandes beneficios para personas con problemas de asma.

 

 Mejora las digestiones.

 

Estos ejercicios también nos ayudan a combatir los síntomas de ansiedad y depresión o cualquier otro tipo de trastorno, y sobre todo, nos vendrá fenomenal para combatir nuestro estrés diario.