Ejercicios de meditación, aprende a meditar y conoce sus beneficios


 

Los ejercicios de meditación aportan beneficios para nuestra salud, ayudan a eliminar el estrés, aumentan la capacidad de concentración, ayudan a dormir mejor y mejoran la calidad del sueño, reducen los niveles de ansiedad y depresión, aumentan la relajación física y mental así como el autoestima entre otros.

La meditación es la forma con la que nuestra mente se sosiega y alcanzamos un estado de paz interior. Existen muchos métodos de meditación, a continuación y para comenzar, se explican los pasos básicos que llevan hasta ella.

 

Beneficios del ejercicio de meditación

Con una práctica frecuente alcanzaremos el estado meditativo, que es el estado en el que la mente está despejada, libre de pensamientos y en una profunda paz interior. Este es el objetivo de la meditación.

 

La meditación practicada de forma continua nos aporta además de una profunda paz interior, beneficios como el aumento de la capacidad de concentración, disminuye los niveles de tensión, reducen los niveles de ansiedad y estrés y hace que nuestro cuerpo se armonice, centrándose hacia un estado de salud perfecto. Puedes complementarlo con el ejercicio de relajación para aumentar sus beneficios.

 

Como realizar el ejercicio de meditación

- Entorno:

 

Elegiremos un entorno agradable y tranquilo, ni oscuro, ni demasiado iluminado, que nos aporte energía y positividad. Un entorno natural, al amanecer o al atardecer, o una habitación iluminada con la luz de una vela puede ser una buena opción.

 

- Posición:

 

Elegiremos una posición confortable, al ser posible sentado, ya sea en el suelo, en la silla o en cualquier objeto donde nos encontremos cómodos.

 

Cruzaremos las piernas y trataremos de mantener la espalda lo más recta posible sin tensionar los hombros ni el cuello, para que la energia fluya fácilmente. La cabeza debe permanecer erguida pero con la barbilla un poco inclinada hacia abajo. Intente adoptar esta postura pero sin forzar ningún músculo de nuestro cuerpo, al principio puede resultarle díficil.

 

Reposa tus manos relajadamente sobre tus piernas, con las palmas hacia arriba. Puedes colocarlas una en cada pierna, una mano sobre la otra o formando con tu mano derecha un puño que la izquierda agarra.

- Respiración:

 

Adoptada ya la postura comenzaremos con la respiración. Debe ser tranquila y agradable, inspirando y espirando suavemente por la nariz. La boca debe permanecer cerrada en todo momento y la lengua pegada al paladar. Es importante que durante la meditación, la respiración sea lo más pareja posible, realizando una respiración diafragmática.

- Meditación:

 

Cerramos los ojos e imaginamos una llama, con la llama firmemente grabada en nuestra mente, la llevamos lentamente a nuestra imaginación hacia el interior de nuestra cabeza, muy despacio y relajadamente.

 

La hacermos bajar iluminando y purificando todas las partes de nuestro cuerpo por donde la llama transcurre. Primero por nuestra cabeza, nuestros ojos, nuestros oidos, luego hacia nuestra boca, siempre iluminando todos nuestros órganos y purificándolos, tranquila y lentamente.

 

Bajamos lentamente hacia el corazón a través de nuestra garganta, allí descansará la llama e iluminará nuestro corazón con una luz brillante. Después la llama se dividirá en dos y la dirigiremos hacia nuestras manos, piernas y pies, iluminando y purificando todos nuestros órganos.

 

En este nivel de concentración, en el que la llama es más intensa y nos proporciona una agradable sensación de bienestar, comenzamos a tratar de relajar aún más nuestra mente y de no pensar en nada. No debemos de luchar contra nuestros pensamientos, sino observarlos relajadamente y dejarlos marchar.