Ejercicios de meditación paso a paso

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Al igual que practicamos ejercicios para fortalecer el cuerpo ¿por qué no hacerlo también con la mente? Si te fijas la gran mayoría de la gente se preocupa por su físico, va al gimnasio y corre, pero no lo hace con la otra parte imprescindible que es su estado mental o emocional y se olvida de la importante relación entre cuerpo y mente. Para que esto no te pase a ti vamos a mostrar como hacerlo a través de la meditación.

La meditación es la forma con la que alcanzamos un estado de paz interior y en la que nuestra mente se encuentra totalmente despejada y libre de pensamiento ¿cuánto tiempo hace que no te sientes así? Mucho ¿verdad? Las personas que practican meditación a diario tienen por lo general mayor capacidad de concentración, mayor resistencia al estrés o a trastornos como la ansiedad o la depresión, facilidad para conciliar el sueño, una gran capacidad para relajarse y la autoestima bastante alta. Para que tú también puedas disfrutar de estos beneficios realiza este sencillo pero efectivo ejercicio ideal  para principiantes como parte de tu rutina ¡Adelante!


Ejercicio de meditación en 10 sencillos pasos

1 En primer lugar escoge un lugar lo más agradable y tranquilo posible, no debería estar ni muy oscuro ni demasiado iluminado pero esto es a gusto de cada uno, lo importante es que este lugar te aporte relajación y positividad. Dos buenas opciones son meditar en casa, en una habitación iluminada con la luz de una vela, o meditar en un entorno natural, al amanecer o al atardecer por el efecto relajante de su luz natural.

2 Utiliza ropa cómoda que no te quede demasiado holgada ni demasiado apretada y que te permita meditar sin molestias, una suave camiseta de algodón y un pantalón con elástico en la cintura que sujete bien pero que no presione puede ser una buena opción, lo importante es tu comodidad.

3 ¿Qué posición debo adoptar para meditar? Elige una posición lo más cómoda posible, lo ideal sería sentado en una silla o en el suelo. Para ello cruza las piernas y trata de mantener la espalda lo más recta posible sin tensionar los hombros ni el cuello, para que la energía fluya fácilmente. La cabeza debe permanecer erguida pero con la barbilla un poco inclinada hacia abajo. Reposa tus manos relajadamente sobre tus piernas, puedes colocarlas una en cada pierna con las palmas hacia arriba o una mano sobre la otra, formando con tu mano derecha un puño que la izquierda agarra. Intenta adoptar esta postura sin forzar demasiado los músculos de tu cuerpo, si notas demasiada tensión prueba otra posición con la que te sientas más confortable.

4 Ahora que ya estás en una posición cómoda y relajada toma una respiración completa, para ello inspira lenta y profundamente hinchando primero el abdomen, luego tu pecho y por último tus clavículas, mantén el aire contando hasta tres tranquilamente y expúlsalo deshinchando en orden inverso a la inspiración. Sin forzarte aguanta sin aire hasta que el cuerpo te lo pida y comienza de nuevo a inspirar, repite todo este proceso diez veces antes de comenzar a meditar. Durante la meditación la respiración debe ser lo más tranquila y pareja posible.


¿Estás listo para meditar?

5 Cierra los ojos e imagina una llama, la llama cálida y relajante de una vela, mantén esa imagen durante varios segundos.

6 Con la llama firmemente grabada en tu mente llévala muy lentamente a tu imaginación hacia el interior de tu cabeza, despacio y tranquilamente.


Hazla bajar iluminando y purificando todas las partes del cuerpo por donde la llama transcurre. Primero por tu cabeza, tus ojos, tus oídos y luego hacia tu boca, siempre iluminando y purificando todas las partes por donde pasa. Déjala reposar unos segundos y siente como tu mente está cada vez más despejada.

7 Ahora bájala a través de tu garganta hacia tu corazón, allí descansará por unos segundos e iluminará tu corazón con una luz muy brillante, llena de energía. Mantén aquí la llama el tiempo que necesites, con un minuto será suficiente al principio pero puedes hacerlo el tiempo que creas conveniente.

8 Después la llama se dividirá en dos, una parte que se dirigirá a la zona derecha de tu cuerpo y otra a la zona izquierda iluminando y purificando en primer lugar tus brazos y tus manos, seguidamente irá bajando por el tronco hasta tus piernas y por último acabará en tus pies.

9 En este nivel de concentración, en el que la llama es más intensa y te proporciona una agradable sensación de bienestar, tómate tu tiempo y trata de relajar aún más tu mente y de no pensar en nada. No debes luchar contra tus pensamientos, sino observarlos y dejarlos marchar.

10 Si realizas este ejercicio por la noche antes de dormir no debes preocuparte, disfruta de tu relajación y duerme. Si por el contrario lo haces durante el día y quieres salir de la meditación mueve los dedos de tus manos y de tus pies poco a poco, luego  mueve tu cuello lentamente para no marearte, abre y cierra la boca varias veces y desperézate.

No te preocupes si al principio no puedes concentrarte y te distraes con facilidad, con la practica conseguirás una mayor concentración y lograr la paz interior que es el objetivo de este ejercicio de meditación.